parrafo que necesitaba poner….
La Gran Plaza estaba llena de gente corriente entusiasmada por la inminente
boda y el aniversario, que también oyó el grito, y nadie fingió no estar asustado, pero
ninguno tuvo la menor idea de qué podía haber sucedido.
El grito de muerte se elevó agudo en la noche.
Todas las calles que confluían en la Plaza también estaban llenas de ciudadanos
que trataban de llegar a la Plaza misma: ellos también lo oyeron, pero una vez que
reconocieron estar petrificados de miedo, se dieron por vencidos y ya no trataron de
adivinar qué podía haber sido.
Iñigo lo supo al instante.
Se detuvo en el pequeño callejón por el que trataba de abrirse paso en compañía
de Fezzik, e intentó recordar. El callejón conducía a las calles que confluían en la Plaza,
y también estaba atestado.
—No me gusta ese sonido —dijo Fezzik con la piel erizada de frío.
Iñigo se agarró al gigante y las palabras fluyeron a su boca:
—Fezzik…, Fezzik…, es el sonido del Sufrimiento Postrero…, lo conozco…, fue el
sonido que sentí en mi corazón cuando el conde Rugen asesinó a mi padre y lo vi
caer…, es el hombre de negro quien lo lanza ahora.
—¿Crees que es él?
—¿Quién tendría si no motivos para el Sufrimiento Postrero esta noche de fiesta?
Be, ahi queda esto, por cierto, es un parrafo de “La princesa prometida” de William Goldman, si no lo habeis leido os recomiendo que lo leais, es un buen cuento, aunque claro, es SOLO UN CUENTO y no existe ni existira nunca…pero bueno, ahora, yo tb puedo decir…..
“Me llamo Iñigo Montoya, tú mataste a mi padre, prepárate a morir!”….pq yo, ya comprendo a Iñigo Montoya….
Llegará un momento en el que creas que todo ha terminado. Ese será el primcipio.
~Louis L’Amour.~
No he leido todo, todo, en parte porque hay cosillas que me has comentado. La frase de: El amor es como una planta, yo también la he oido.
Quizás no te sirva lo que yo pueda dejarte escrito, pero piensa que en todo el tiempo que has tenido y disfrutado de tu hermosa planta, de las flores que te ha dado y de la alegría que te producía verla resurgir después de cada invierno. Piensa que has sido afortunado de poder cuidar de ella. Yo tuve una planta, la cuidé hasta que no pude más, pero mi planta, a diferencia de la tuya no la volveré a ver nunca más, solo volveré a verla cuando cruce al otro lado del espejo y para eso me queda aun mucho tiempo.
Se que mi historia nada tiene que ver, quizás solo era algo que necesitaba liberar de mi alma, pero recuerda siempre lo feliz que te hizo tu planta y lo mucho que la cuidaste, porque quizás, algún día, esa planta pueda volver a necesitar de tan buen jardinero.
Animos Biel, sabes que estoy para lo que necesites. Un beso.
Comentario por Clover (Bea) — 1 Febrero, 2007 @ 7:01 pm